PLAN DE MEJORAMIENTO CIENCIAS NATURALES 8.º _PERIODO 3
Sistema nervioso enfermedades
El sistema nervioso es una parte esencial del cuerpo humano,
que controla y coordina todas las actividades del organismo. Está
compuesto por el cerebro, la médula espinal y
los nervios periféricos, y juega un papel fundamental en el
funcionamiento de nuestro cuerpo.
Sin embargo, también puede verse afectado por diversas
enfermedades que pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de
las personas. En este artículo, exploraremos algunas de las enfermedades más
comunes del sistema nervioso y brindaremos información importante para aquellos
que las padecen.
¿Qué son y cómo afectan?
Las enfermedades del sistema
nervioso son afecciones que afectan la estructura o el funcionamiento
del cerebro, la médula espinal o los nervios periféricos. Pueden tener diversas
causas, como genéticas, traumáticas, infecciosas, autoinmunes o degenerativas, y
pueden manifestarse de diferentes maneras, dependiendo del área del sistema
nervioso que se vea afectada.
Algunas de las enfermedades del sistema nervioso más comunes
son:
- Migraña: Es
un trastorno neurológico que causa ataques recurrentes de dolor de
cabeza intenso, acompañados de otros síntomas como náuseas, vómitos y
sensibilidad a la luz y al sonido. Aunque la causa exacta de la migraña
aún no se comprende completamente, se cree que implica cambios en la
actividad cerebral y en los vasos sanguíneos del cerebro.
- Esclerosis
múltiple: Es una enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso
central, causando la destrucción de la mielina, una capa protectora que
recubre las fibras nerviosas. Esto puede provocar una amplia gama de
síntomas, que van desde debilidad muscular y problemas de equilibrio hasta
problemas visuales y cognitivos. La causa exacta de la esclerosis múltiple
aún no se conoce, pero se cree que involucra una combinación de factores
genéticos y ambientales.
- Parkinson: Es
una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta el movimiento. Se
caracteriza por la disminución de la dopamina, un neurotransmisor
importante en el cerebro que controla el movimiento. Esto puede causar
síntomas como temblores, rigidez muscular y dificultad para moverse.
Aunque la causa exacta del Parkinson aún no se comprende completamente, se
cree que involucra una combinación de factores genéticos y ambientales.
- Epilepsia: Es
un trastorno neurológico crónico que causa convulsiones recurrentes debido
a una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Las convulsiones pueden
variar en su intensidad y duración, y pueden afectar la conciencia, la
sensación, el movimiento y el comportamiento. La causa exacta de la
epilepsia aún no se conoce en la mayoría de los casos, pero puede estar
relacionada con factores genéticos, lesiones cerebrales, infecciones o
trastornos metabólicos.
Cómo se diagnostican y tratan las enfermedades del sistema
nervioso
El diagnóstico de una enfermedad del sistema nervioso
generalmente implica la realización de una evaluación clínica completa,
que puede incluir pruebas de imagen como resonancias magnéticas o tomografías
computarizadas del cerebro o la médula espinal, pruebas de función
neurológica y análisis de la historia clínica del paciente. El diagnóstico
preciso es esencial para determinar el tratamiento adecuado.
El tratamiento de las enfermedades del sistema nervioso puede
variar según el tipo y gravedad de la enfermedad, así como las
necesidades y circunstancias individuales del paciente. Algunas opciones de
tratamiento comunes incluyen:
- Medicación: Muchas
enfermedades del sistema nervioso pueden ser controladas con medicamentos.
Por ejemplo, en el caso de la migraña, existen medicamentos específicos
para aliviar los síntomas y prevenir los ataques. En el caso de la
esclerosis múltiple, hay medicamentos que pueden ayudar a reducir la
frecuencia y severidad de las recaídas. En el caso del Parkinson, se
utilizan medicamentos para mejorar los síntomas motores y controlar la
dopamina en el cerebro. Para la epilepsia, hay una amplia variedad de medicamentos
antiepilépticos disponibles que pueden ayudar a controlar las
convulsiones.
- Terapia
física y ocupacional: Para muchas enfermedades del sistema nervioso,
la terapia física y ocupacional puede ser beneficiosa. La terapia física
puede ayudar a mejorar la fuerza muscular, la coordinación y el
equilibrio, mientras que la terapia ocupacional puede ayudar a mejorar las
habilidades para actividades de la vida diaria y la funcionalidad en
general.
- Modificaciones
en el estilo de vida: En algunos casos, hacer cambios en el estilo de
vida puede ser útil para controlar los síntomas de enfermedades del
sistema nervioso. Por ejemplo, en el caso de la migraña, evitar los
desencadenantes conocidos, como ciertos alimentos o situaciones de estrés,
puede ayudar a reducir la frecuencia de los ataques. En el caso del
Parkinson, la actividad física regular y una alimentación equilibrada
pueden ser beneficiosas.
- Cirugía: En
algunos casos, la cirugía puede ser necesaria para tratar enfermedades del
sistema nervioso. Por ejemplo, en casos de epilepsia resistente a
medicamentos, la cirugía puede ser una opción para extirpar la parte del
cerebro responsable de las convulsiones.
Cómo cuidar del sistema nervioso
La prevención y el cuidado del sistema nervioso son
fundamentales para mantener una buena salud neurológica. Algunos consejos para
cuidar del sistema nervioso incluyen:
- Mantener
una alimentación equilibrada: Consumir una dieta rica en nutrientes,
como frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables, puede ayudar
a mantener el sistema nervioso saludable.
- Mantener
un estilo de vida activo: Realizar actividad física regularmente
puede ayudar a mantener el sistema nervioso en buen estado. Además, el
ejercicio puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la salud mental, lo
cual también es beneficioso para el sistema nervioso.
- Descansar
lo suficiente: El descanso adecuado es esencial para el buen
funcionamiento del sistema nervioso. Dormir lo suficiente y tener un buen
patrón de sueño puede ayudar a mantener el cerebro y el sistema nervioso
en óptimas condiciones.
- Evitar
el consumo de sustancias tóxicas: El consumo de tabaco, alcohol,
drogas ilegales y otras sustancias tóxicas puede tener un impacto negativo
en la salud del sistema nervioso. Es importante evitar el consumo de estas
sustancias o reducir su consumo al mínimo necesario.
- Mantener
un buen manejo del estrés: El estrés crónico puede tener efectos
perjudiciales en el sistema nervioso. Es importante aprender técnicas de
manejo del estrés, como la meditación, la respiración profunda y la
actividad física, para reducir los niveles de estrés y proteger la salud
del sistema nervioso.
- Mantener
un seguimiento médico regular: Realizar visitas periódicas al médico
y someterse a chequeos regulares puede ayudar a detectar cualquier
problema del sistema nervioso de manera temprana y recibir el tratamiento
adecuado de forma oportuna.
Conclusiones y recomendaciones del autor
El sistema nervioso es una parte vital del cuerpo humano que
controla y coordina todas las funciones del organismo. Las enfermedades del
sistema nervioso pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de
los pacientes y requieren un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Es importante buscar atención médica especializada si se
presentan síntomas de enfermedades del sistema nervioso y seguir las
recomendaciones de los profesionales de la salud para cuidar del sistema
nervioso de manera integral.
Recuerda mantener un estilo de vida saludable, evitar
sustancias tóxicas, manejar el estrés y realizar seguimiento médico regular
para mantener tu sistema nervioso en óptimas condiciones. La prevención y el
cuidado adecuado son fundamentales para proteger la salud del sistema nervioso
y garantizar un bienestar neurológico óptimo.
Si tienes preocupaciones o síntomas relacionados con
enfermedades del sistema nervioso, consulta a un profesional de la salud para
obtener una evaluación adecuada y recibir el tratamiento adecuado. La atención
temprana y el manejo adecuado pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar
la calidad de vida de los pacientes con enfermedades del sistema nervioso.
¡Cuida de tu sistema nervioso y mantén una vida saludable!
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Sistema excretor: características,
partes y funcionamiento
Así es el sistema que produce orina y sudor.
De todos los sistemas del cuerpo humano, el excretor puede
que sea uno de los menos populares, sobre todo por el hecho de ser el que se
encarga de eliminar lo que nuestro cuerpo no necesita.
La eliminación de la orina no es asunto menor, dado que es un
líquido que contiene sustancias que, en caso de almacenarse por demasiado
tiempo en nuestro organismo, nos podría suponer problemas de salud tales como
una intoxicación.
Veamos qué es el sistema excretor más a fondo, cuales son las partes que están
implicadas en el proceso de eliminación de la orina y cómo este líquido es
formado.
El sistema excretor
El sistema excretor, también denominado aparato urinario
humano, es un conjunto de órganos y otras estructuras que se encargan
de eliminar la orina y el sudor, los cuales son los líquidos que tienen
diluidas sustancias no aprovechables por el cuerpo humano.
Este sistema cumple una función fundamental al excretar la
orina, dado que la acumulación de las sustancias presentes en ella puede
implicar graves problemas de salud, tales como intoxicaciónes, infecciones y
fallos orgánicos.
Mantener una buena higiene y mantenimiento de este sistema,
además de llevar unos hábitos alimenticios saludables, garantiza unos
estados de salud óptimos, además de evitar enfermedades tales como la
cistitis, cálculos renales, nefritis e insuficiencias renales.
Partes de este sistema
En el proceso de la excreción están implicados los dos
riñones y varias vías excretoras. A continuación vamos a detallar estas partes
y explicar sus funciones durante el proceso de eliminación de productos
de desecho.
Riñones
Se trata de dos órganos cuya función es la de filtrar
la sangre y producir la orina.
Los riñones se ubican en torno a la columna vertebral, a la
altura de las vértebras lumbares, y están rodeados por tejido adiposo o
graso que los mantienen a una temperatura adecuada además de
protegerlos de impactos exteriores.
Su forma es similar a la de dos judías, midiendo 12 cm de
largo, 5 cm de largo y 3 cm de grosor, pesando unos 150 gr cada uno.
En su interior se distinguen dos zonas. Por un lado tenemos
la corteza, la cual es de un color amarillento y se sitúa en la periferia de
este órgano y, por el otro lado, tenemos la médula, que se encuentra más hacia
el interior y es de color rojizo. Debajo de la médula y la corteza se
encuentra la pelvis renal, la cual recolecta la orina y la dirige hacia el
uréter. En esta pelvis renal entra una arteria y sale una vena.
En la capa exterior de los riñones se encuentran las
nefronas, las cuales son unos filtros de muy reducido tamaño compuestos por una
extensa red de vasos sanguíneos que filtran la sangre para poder
formar la orina. En cada nefrona se encuentran tres subestructuras: el
glomérulo de Malpighi, la cápsula de Bowman y el túbulo renal.
Los riñones cumplen dos funciones fundamentales para la
supervivencia del organismo. Actúan como órganos reguladores, dado que
mantienen en sangre unos niveles óptimos de nutrientes como sales y glucosa,
además de tener suficiente agua para que puedan ser transportados de la forma
más eficiente posible.
Además de su función reguladora, sirven como las
depuradoras del cuerpo humano, dado que se encargan de extraer aquellas
sustancias que puedan ser dañinas si son almacenadas en grandes cantidades,
como lo son la urea, el principal componente de la orina, y el ácido úrico.
Las enfermedades y disfunciones de los riñones pueden ser
condiciones extremadamente perjudiciales para los seres humanos. Por este
motivo se tratan de unos de los órganos más trasplantados, dado que su
incorrecto funcionamiento puede provocar la muerte.
Vías excretoras
Son conductos y cavidades por las que pasa la orina y ésta es
eliminada.
Básicamente son tres: uréteres, vejiga y uretra.
1. Uréteres
Consisten en dos tubos largos que comunican la pelvis
renal con la vejiga. Están compuestos por fibra muscular lisa y epitelio
musculoso, además de terminaciones nerviosas. Estos componentes se encargan de
regular el paso de la orina hacia la vejiga, impulsándola.
Las terminaciones nerviosas son muy sensibles, por ese
motivo, las personas que sufren de algún tipo de obstrucción como un cálculo
renal sienten mucho dolor.
2. Vejiga
Posiblemente, junto con los riñones, se trate de la parte del
sistema excretor más conocida. Es un órgano hueco en donde se almacena la
orina, la cual llega a través de los dos uréteres procedentes de los riñones.
La vejiga es un órgano elástico, capaz de modificar
su tamaño para poder almacenar gran cantidad de líquido gracias a que
está formada por paredes de fibra muscular, la cual puede dotarle de hasta un
litro de capacidad.
Aunque la capacidad de este órgano puede llegar a ser muy
alta, es a partir de los 400 o 500 centímetros cúbicos de capacidad cuando se
sienten las ganas de orinar.
3. Uretra
Es el último conducto por el cual pasa la orina antes de ser
eliminada. Se trata de un tubo que conecta con el exterior del cuerpo que se
sitúa en la parte inferior de la vejiga. Posee dos esfínteres con
tejido muscular que se encargan de regular la salida de la orina.
Hay diferencias en su estructura en función del sexo. La
uretra femenina tiene entre 3 y 4 cm de longitud, yendo desde la base de la
vejiga hasta los labios menores, justo delante de la obertura vaginal. En el
caso masculino, la uretra puede llegar a tener una longitud de 20 cm,
distinguiéndose tres partes: porción pélvica, porción membranosa y porción
esponjosa, siendo esta última el pene en sí.
Glándulas sudoríparas
La urea no es únicamente excretada a través de la orina mediante el proceso que hemos
explicado. Además de pasar por los riñones, los uréteres, la vejiga y la
uretra, la urea puede ser eliminada a través del sudor, un líquido compuesto de
agua, sales minerales y un poco de urea. En esencia, se trata de orina más
diluida.
En los seres humanos, la función de estas glándulas no es
únicamente la de eliminar sustancias. También permite regular la
temperatura del cuerpo, permitiendo que transpire al humedecer la
superficie corporal.
Estas glándulas se encuentran repartidas por toda la piel,
pero se concentran especialmente en la cabeza, axilas y palmas de las manos,
por ese motivo son los principales lugares en donde se suda cuando se realiza
una actividad deportiva o se pone uno nervioso.
¿Cómo se forma la orina?
La sangre es introducida en los riñones, en donde las
nefronas se encargarán de retirar los productos de desecho que se
encuentran diluidos en ella, los cuales pueden ser perjudiciales para
el correcto funcionamiento del organismo, llegando a ser tóxicos.
Tres son los procesos que se dan en la formación de la orina:
1. Filtración
La sangre llega a la nefrona, en donde será filtrada por la
cápsula de Bowman. Las sustancias que pueden ser filtradas aquí son de pequeño
tamaño, quedando excluidas las moléculas complejas y células que puedan
encontrarse en el torrente sanguíneo como plaquetas.
El líquido que queda como resultado de este proceso es
similar al plasma sanguíneo en su composición y puede tener sustancias beneficiosas para el
organismo.
2. Reabsorción
El líquido filtrado va pasando por tubos de la nefrona,
siendo reabsorbido, pero seleccionando sustancias aprovechables para
que vuelvan a la sangre.
En caso de que sea así, será necesario reintroducirlas en el
torrente sanguíneo mediante transporte activo, lo cual implica un gasto de
energía, además de aprovechar agua de este plasma.
3. Secreción
Algunas sustancias no aprovechables pero que se han
reabsorbido de forma equivocada son secretadas desde los capilares
sanguíneos al interior de la nefrona, obteniéndose finalmente la orina.
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Partes del sistema respiratorio,
funciones y enfermedades
Las partes del sistema respiratorio son los órganos que
tienen la función de transportar el aire con oxígeno hasta la
zona interna de los pulmones, para luego ser expulsado al exterior, lo cual nos
permite respirar, hablar y percibir olores.
La principal función de la respiración es llevar oxígeno
a todas las células del cuerpo y eliminar el dióxido de carbono, el cual
se produce como resultado del oxígeno ya utilizado por las células.
Para que este proceso ocurra existen dos fases, en
primer lugar está la inspiración, que es cuando el aire entra a los
pulmones, y en segundo lugar está la espiración o exhalación, que es
cuando el aire sale de los pulmones. A pesar de que este proceso
ocurre todo el tiempo, y de forma involuntaria, existen muchos órganos
involucrados para que este proceso de la respiración se lleve a cabo.
Partes del sistema respiratorio superior
Los órganos del sistema respiratorio superior
responsables por la respiración son:
1. Nariz
El tracto respiratorio superior comienza con la nariz o
cavidad nasal, es por donde ingresa el aire a nuestro cuerpo. La nariz
tiene dos aperturas llamadas narinas, y contienen
las glándulas sebáceas y folículos pilosos que previenen el ingreso
de partículas dañinas o extrañas a la cavidad nasal.
Otro camino que puede tomar el aire para ingresar a nuestro
cuerpo es a través de la cavidad oral. Si bien no forma parte del tracto
respiratorio superior, la boca provee una ruta alternativa en caso de
obstrucción de la cavidad nasal.
2. Senos paranasales
Las cavidades formadas por varios huesos, llenas de aire que
se encuentran alrededor de la nariz, se llaman los senos paranasales, cuya
función es humedecer y calentar el aire que entra por la nariz, además de
disminuir el peso del cráneo y de los huesos de la cara, amortiguar golpes
y actuar como caja de resonancia para la voz.
Además de eso, la membrana mucosa y el epitelio respiratorio,
que yace tanto en la cavidad nasal como en los senos paranasales, atrapa
partículas, polvo o bacterias que pueden resultar dañinas para el cuerpo.
3. Faringe
Luego de pasar por la nariz y los senos paranasales, el aire
inhalado sale a través de las coanas nasales hacia la faringe. La faringe es un
tubo muscular en forma de embudo que contiene tres partes: la nasofaringe,
orofaringe y laringofaringe.
- La nasofaringe es la parte de arriba de la
faringe, sirve únicamente para el paso del aire. En el proceso de
deglución, se dan unos procesos que hacen que se cierre la
nasofaringe, para evitar que la comida que ingerimos ingrese a la cavidad
nasal;
- La orofaringe se
encuentra posterior a la cavidad oral, sirve como camino tanto para el
aire que ingresa desde la nasofaringe como para la comida que ingresa por
la cavidad oral;
- La laringofaringe o
hipofaringe es la parte más inferior de la faringe. Representa el punto en
donde el sistema digestivo y respiratorio se dividen.
En su cara delantera, la laringofaringe continúa con la
laringe, mientras que por atrás continua con el esófago en el sistema
digestivo.
4. Laringe
La laringe es una estructura completamente hueca que se
encuentra anterior al esófago, y su función principal es conducir aire hacia
las siguientes estructuras del sistema digestivo. Además de eso,
la laringe también resguarda a las cuerdas vocales, las cuales son muy
importantes para la producción de la voz.
Por otro lado, la epiglotis cierra la entrada laríngea
durante la deglución, para evitar que los alimentos o líquidos entren en el
tracto respiratorio inferior.
Partes del sistema respiratorio inferior
Los órganos del sistema respiratorio
inferior responsables por la respiración son:
5. Tráquea
Junto con las vías intrapulmonares, la tráquea es una parte
del sistema respiratorio que conduce aire desde las vías aéreas superiores
hacia el parénquima pulmonar. La tráquea se localiza en el mediastino y
representa el tronco braquial, de allí se dividen los bronquios izquierdos y
derechos, uno para cada pulmón.
6. Bronquios y bronquiolos
Después de la tráquea, el aire llega a los bronquios, que son
dos estructuras similares a un árbol al revés, por lo que también se
le denomina árbol bronquial. Estos se dividen en bronquios más pequeños, los
cuales a su vez se dividen en conductos diminutos conocidos como bronquiolos,
que sirven como vía para que circule el aire que viene del exterior hacia
el interior de los pulmones y viceversa; además, estos poseen cilios y
producen moco (flema), que sirve para eliminar los microorganismos y partículas
que entran por el aire,
7. Pulmones
Son dos órganos que se encuentran en la cavidad torácica, a
ambos lados del corazón, y que se dividen en lóbulos, siendo que el pulmón
derecho posee tres lóbulos y el izquierdo posee dos, por lo cual es de menor
tamaño. Los pulmones poseen los alvéolos pulmonares, y su función es expandirse
y contraerse a medida que el aire de la respiración entra y sale del cuerpo.
8. Alvéolos
La última estructura del sistema respiratorio son los
alvéolos, que están directamente conectados a los vasos sanguíneos.
Aquí el oxígeno pasa a la sangre, donde podrá llegar a todas las células
del cuerpo.
Este proceso se llama intercambio gaseoso, porque
aparte de llevar oxígeno para la sangre, elimina el dióxido de
carbono presente en la sangre. La sangre rica en oxígeno discurre por las
arterias, mientras que la sangre llena de dióxido de carbono discurre
por las venas. Al exhalar, es eliminado el dióxido de
carbono del cuerpo.
Para ayudar en el movimiento de la respiración, existen
también los músculos respiratorios (intercostales) y el diafragma.
Funciones del sistema respiratorio
Las funciones del sistema respiratorio son:
- Intercambio
de gases: la
función principal del sistema respiratorio es permitir el intercambio de
gases, específicamente la oxigenación de la sangre y la eliminación de
dióxido de carbono. Esto ocurre en los alvéolos, donde el oxígeno se
difunde hacia la sangre y el dióxido de carbono se elimina;
- Filtración
del aire: las
vías respiratorias, como la nariz y los bronquios, están revestidas con
mucosas y cilios que filtran el aire inhalado, atrapando partículas de
polvo, bacterias y otros contaminantes, lo que ayuda a mantener los
pulmones limpios.
- Regulación
de la temperatura y la humedad: el sistema respiratorio calienta y humidifica el aire
que se inhala, lo que protege las estructuras internas del tracto
respiratorio y los pulmones;
- Permitir
hablar: la
laringe permite la producción de sonidos y el habla al vibrar las cuerdas
vocales cuando el aire pasa a través de ellas;
- Olfatear: el sentido del olfato se
produce en la cavidad nasal, donde las células receptoras olfativas
detectan las moléculas de olor en el aire, enviando señales al cerebro;
- Regulación
del pH: el
sistema respiratorio ayuda a mantener el equilibrio ácido-base del cuerpo
al regular la cantidad de dióxido de carbono en la sangre. Un aumento en
el dióxido de carbono puede llevar a una disminución del pH, y el sistema
respiratorio responde ajustando la frecuencia respiratoria;
- Contribuir
con el sistema inmunológico: el sistema respiratorio contribuye al sistema
inmunológico al atrapar y eliminar patógenos y partículas extrañas a
través de mecanismos como la tos y los reflejos de estornudo.
Estas funciones son fundamentales para el mantenimiento de la
homeostasis y el bienestar general del organismo.
Cómo ocurre la respiración
La respiración ocurre de forma espontánea, desde que
nace el bebé, sin necesidad de aprender cómo hacerlo, pues la misma está
controlada por el sistema nervioso
autónomo.
Para que suceda el proceso de respiración, la persona
inspira el aire atmosférico, que pasa por las fosas nasales, atraviesa la
faringe, laringe y tráquea y llega a los pulmones, donde pasa a
través de los bronquios y bronquiolos, hasta finalmente llegar a los
alvéolos, donde el oxígeno pasa directamente a la sangre. Este proceso
tiene dos fases, que se describen a continuación:
- Inspiración: los
músculos intercostales ubicados entre las costillas se contraen
y el diafragma desciende, aumentando el espacio para que los pulmones se
llenen de aire, y la presión interna disminuye;
- Espiración: los músculos intercostales y el
diafragma se relajan y el diafragma se eleva, el volumen de la caja
torácica disminuye, la presión interna aumenta, y el aire sale
de los pulmones.
La falta de aire ocurre cuando existe alguna alteración en el
sistema respiratorio, lo que impide la entrada o la salida del aire y, por
ende, hace que el intercambio entre el oxígeno y el dióxido de
carbono sea ineficiente.
El dióxido de carbono es un desecho que se produce
cuando el organismo utiliza alimentos para obtener energía y
es eliminado a través de los pulmones durante el proceso de
exhalación.
Enfermedades que afectan al sistema respiratorio
Algunos ejemplos de enfermedades del sistema respiratorio
incluyen los siguientes:
- Gripe
o resfriado: ocurre cuando el virus ingresa al sistema respiratorio. En el
resfriado, el virus está solo en las fosas nasales y puede llegar
hasta la faringe, causando congestión nasal y malestar. En el caso de la
gripe, el virus puede llegar a los pulmones, produciendo fiebre
y mucha flema en el pecho. Conozca cuáles son y cómo
tratar los síntomas de la gripe;
- Sinusitis: es causada por una
inflamación de la mucosa de los senos paranasales, lo cual ocasiona la
acumulación de líquido en los mismos, y provoca dolor de cabeza,
secreciones nasales y sensación de peso en el rostro, especialmente
en la frente y en las mejillas;
- Asma: ocurre en períodos en que la
persona presenta una disminución del tamaño de los bronquios o
bronquiolos, habiendo una pequeña producción de moco, por lo que el
aire pasa con más dificultad por estas estructuras y la persona emite un
sonido en cada inhalación.
- Bronquitis: provoca una contracción e
inflamación de los bronquios y bronquiolos. El resultado de esta
inflamación es la producción de moco, que puede ser expulsado en
forma de flema, pero que también puede tragarse al llegar a la
faringe, dirigiéndose al estómago. Conozca los síntomas y
el tratamiento de la bronquitis asmática.
- Alergias: ocurren cuando el sistema
inmunitario de la persona es muy reactivo y entiende que
determinadas sustancias presentes en el aire son muy nocivas
para la salud, provocando señales de alerta siempre que la
persona se expone al polvo, perfumes o polen, por ejemplo;
- Neumonía: normalmente es causada por
la entrada de virus o bacterias, pero también puede ocurrir por la
presencia de objetos extraños, restos de comida o vómito dentro
de los pulmones, provocando fiebre y dificultad respiratoria.
Una gripe puede empeorar y causar neumonía, sin embargo, el
resfriado no tiene esta posibilidad. Conozca todos los signos
y síntomas de la neumonía.
Además de eso, otras enfermedades que afectan en sistema
respiratorio son la neumonía, enfermedad pulmonar obstructiva crónica
(EPOC), la fibrosis pulmonar o diferentes tipos de cáncer, como de garganta,
tráquea o de pulmón, por ejemplo.
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