PLAN DE MEJORAMIENTO CIENCIAS NATURALES 8.º _PERIODO 3


1. Analiza el siguiente vídeo relacionado con la elaboración de mapas conceptuales



 2. Realiza mapas conceptuales a partir de la siguientes lecturas (Sistema nervioso, sistema excretor, sistema respiratorio), siguiendo los pasos e indicaciones del vídeo anterior: 
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Sistema nervioso enfermedades

El sistema nervioso es una parte esencial del cuerpo humano, que controla y coordina todas las actividades del organismo. Está compuesto por el cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos, y juega un papel fundamental en el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Sin embargo, también puede verse afectado por diversas enfermedades que pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas. En este artículo, exploraremos algunas de las enfermedades más comunes del sistema nervioso y brindaremos información importante para aquellos que las padecen.

¿Qué son y cómo afectan?

Las enfermedades del sistema nervioso son afecciones que afectan la estructura o el funcionamiento del cerebro, la médula espinal o los nervios periféricos. Pueden tener diversas causas, como genéticas, traumáticas, infecciosas, autoinmunes o degenerativas, y pueden manifestarse de diferentes maneras, dependiendo del área del sistema nervioso que se vea afectada.

 

Algunas de las enfermedades del sistema nervioso más comunes son:

  1. Migraña: Es un trastorno neurológico que causa ataques recurrentes de dolor de cabeza intenso, acompañados de otros síntomas como náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz y al sonido. Aunque la causa exacta de la migraña aún no se comprende completamente, se cree que implica cambios en la actividad cerebral y en los vasos sanguíneos del cerebro.
  2. Esclerosis múltiple: Es una enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso central, causando la destrucción de la mielina, una capa protectora que recubre las fibras nerviosas. Esto puede provocar una amplia gama de síntomas, que van desde debilidad muscular y problemas de equilibrio hasta problemas visuales y cognitivos. La causa exacta de la esclerosis múltiple aún no se conoce, pero se cree que involucra una combinación de factores genéticos y ambientales.
  3. Parkinson: Es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta el movimiento. Se caracteriza por la disminución de la dopamina, un neurotransmisor importante en el cerebro que controla el movimiento. Esto puede causar síntomas como temblores, rigidez muscular y dificultad para moverse. Aunque la causa exacta del Parkinson aún no se comprende completamente, se cree que involucra una combinación de factores genéticos y ambientales.
  4. Epilepsia: Es un trastorno neurológico crónico que causa convulsiones recurrentes debido a una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Las convulsiones pueden variar en su intensidad y duración, y pueden afectar la conciencia, la sensación, el movimiento y el comportamiento. La causa exacta de la epilepsia aún no se conoce en la mayoría de los casos, pero puede estar relacionada con factores genéticos, lesiones cerebrales, infecciones o trastornos metabólicos.

Cómo se diagnostican y tratan las enfermedades del sistema nervioso

El diagnóstico de una enfermedad del sistema nervioso generalmente implica la realización de una evaluación clínica completa, que puede incluir pruebas de imagen como resonancias magnéticas o tomografías computarizadas del cerebro o la médula espinal, pruebas de función neurológica y análisis de la historia clínica del paciente. El diagnóstico preciso es esencial para determinar el tratamiento adecuado.

El tratamiento de las enfermedades del sistema nervioso puede variar según el tipo y gravedad de la enfermedad, así como las necesidades y circunstancias individuales del paciente. Algunas opciones de tratamiento comunes incluyen:

  1. Medicación: Muchas enfermedades del sistema nervioso pueden ser controladas con medicamentos. Por ejemplo, en el caso de la migraña, existen medicamentos específicos para aliviar los síntomas y prevenir los ataques. En el caso de la esclerosis múltiple, hay medicamentos que pueden ayudar a reducir la frecuencia y severidad de las recaídas. En el caso del Parkinson, se utilizan medicamentos para mejorar los síntomas motores y controlar la dopamina en el cerebro. Para la epilepsia, hay una amplia variedad de medicamentos antiepilépticos disponibles que pueden ayudar a controlar las convulsiones.
  2. Terapia física y ocupacional: Para muchas enfermedades del sistema nervioso, la terapia física y ocupacional puede ser beneficiosa. La terapia física puede ayudar a mejorar la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio, mientras que la terapia ocupacional puede ayudar a mejorar las habilidades para actividades de la vida diaria y la funcionalidad en general.
  3. Modificaciones en el estilo de vida: En algunos casos, hacer cambios en el estilo de vida puede ser útil para controlar los síntomas de enfermedades del sistema nervioso. Por ejemplo, en el caso de la migraña, evitar los desencadenantes conocidos, como ciertos alimentos o situaciones de estrés, puede ayudar a reducir la frecuencia de los ataques. En el caso del Parkinson, la actividad física regular y una alimentación equilibrada pueden ser beneficiosas.
  4. Cirugía: En algunos casos, la cirugía puede ser necesaria para tratar enfermedades del sistema nervioso. Por ejemplo, en casos de epilepsia resistente a medicamentos, la cirugía puede ser una opción para extirpar la parte del cerebro responsable de las convulsiones.

Cómo cuidar del sistema nervioso

La prevención y el cuidado del sistema nervioso son fundamentales para mantener una buena salud neurológica. Algunos consejos para cuidar del sistema nervioso incluyen:

  1. Mantener una alimentación equilibrada: Consumir una dieta rica en nutrientes, como frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables, puede ayudar a mantener el sistema nervioso saludable.
  2. Mantener un estilo de vida activo: Realizar actividad física regularmente puede ayudar a mantener el sistema nervioso en buen estado. Además, el ejercicio puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la salud mental, lo cual también es beneficioso para el sistema nervioso.
  3. Descansar lo suficiente: El descanso adecuado es esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Dormir lo suficiente y tener un buen patrón de sueño puede ayudar a mantener el cerebro y el sistema nervioso en óptimas condiciones.
  4. Evitar el consumo de sustancias tóxicas: El consumo de tabaco, alcohol, drogas ilegales y otras sustancias tóxicas puede tener un impacto negativo en la salud del sistema nervioso. Es importante evitar el consumo de estas sustancias o reducir su consumo al mínimo necesario.
  5. Mantener un buen manejo del estrés: El estrés crónico puede tener efectos perjudiciales en el sistema nervioso. Es importante aprender técnicas de manejo del estrés, como la meditación, la respiración profunda y la actividad física, para reducir los niveles de estrés y proteger la salud del sistema nervioso.
  6. Mantener un seguimiento médico regular: Realizar visitas periódicas al médico y someterse a chequeos regulares puede ayudar a detectar cualquier problema del sistema nervioso de manera temprana y recibir el tratamiento adecuado de forma oportuna.

Conclusiones y recomendaciones del autor

El sistema nervioso es una parte vital del cuerpo humano que controla y coordina todas las funciones del organismo. Las enfermedades del sistema nervioso pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes y requieren un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Es importante buscar atención médica especializada si se presentan síntomas de enfermedades del sistema nervioso y seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud para cuidar del sistema nervioso de manera integral.

Recuerda mantener un estilo de vida saludable, evitar sustancias tóxicas, manejar el estrés y realizar seguimiento médico regular para mantener tu sistema nervioso en óptimas condiciones. La prevención y el cuidado adecuado son fundamentales para proteger la salud del sistema nervioso y garantizar un bienestar neurológico óptimo.

Si tienes preocupaciones o síntomas relacionados con enfermedades del sistema nervioso, consulta a un profesional de la salud para obtener una evaluación adecuada y recibir el tratamiento adecuado. La atención temprana y el manejo adecuado pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades del sistema nervioso. ¡Cuida de tu sistema nervioso y mantén una vida saludable!

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Sistema excretor: características, partes y funcionamiento



Así es el sistema que produce orina y sudor.

De todos los sistemas del cuerpo humano, el excretor puede que sea uno de los menos populares, sobre todo por el hecho de ser el que se encarga de eliminar lo que nuestro cuerpo no necesita.

La eliminación de la orina no es asunto menor, dado que es un líquido que contiene sustancias que, en caso de almacenarse por demasiado tiempo en nuestro organismo, nos podría suponer problemas de salud tales como una intoxicación.

Veamos qué es el sistema excretor más a fondo, cuales son las partes que están implicadas en el proceso de eliminación de la orina y cómo este líquido es formado.

El sistema excretor

El sistema excretor, también denominado aparato urinario humano, es un conjunto de órganos y otras estructuras que se encargan de eliminar la orina y el sudor, los cuales son los líquidos que tienen diluidas sustancias no aprovechables por el cuerpo humano.

Este sistema cumple una función fundamental al excretar la orina, dado que la acumulación de las sustancias presentes en ella puede implicar graves problemas de salud, tales como intoxicaciónes, infecciones y fallos orgánicos.

Mantener una buena higiene y mantenimiento de este sistema, además de llevar unos hábitos alimenticios saludables, garantiza unos estados de salud óptimos, además de evitar enfermedades tales como la cistitis, cálculos renales, nefritis e insuficiencias renales.

Partes de este sistema

En el proceso de la excreción están implicados los dos riñones y varias vías excretoras. A continuación vamos a detallar estas partes y explicar sus funciones durante el proceso de eliminación de productos de desecho.

Riñones

Se trata de dos órganos cuya función es la de filtrar la sangre y producir la orina.

Los riñones se ubican en torno a la columna vertebral, a la altura de las vértebras lumbares, y están rodeados por tejido adiposo o graso que los mantienen a una temperatura adecuada además de protegerlos de impactos exteriores.

Su forma es similar a la de dos judías, midiendo 12 cm de largo, 5 cm de largo y 3 cm de grosor, pesando unos 150 gr cada uno.

En su interior se distinguen dos zonas. Por un lado tenemos la corteza, la cual es de un color amarillento y se sitúa en la periferia de este órgano y, por el otro lado, tenemos la médula, que se encuentra más hacia el interior y es de color rojizo. Debajo de la médula y la corteza se encuentra la pelvis renal, la cual recolecta la orina y la dirige hacia el uréter. En esta pelvis renal entra una arteria y sale una vena.

En la capa exterior de los riñones se encuentran las nefronas, las cuales son unos filtros de muy reducido tamaño compuestos por una extensa red de vasos sanguíneos que filtran la sangre para poder formar la orina. En cada nefrona se encuentran tres subestructuras: el glomérulo de Malpighi, la cápsula de Bowman y el túbulo renal.

Los riñones cumplen dos funciones fundamentales para la supervivencia del organismo. Actúan como órganos reguladores, dado que mantienen en sangre unos niveles óptimos de nutrientes como sales y glucosa, además de tener suficiente agua para que puedan ser transportados de la forma más eficiente posible.

Además de su función reguladora, sirven como las depuradoras del cuerpo humano, dado que se encargan de extraer aquellas sustancias que puedan ser dañinas si son almacenadas en grandes cantidades, como lo son la urea, el principal componente de la orina, y el ácido úrico.

Las enfermedades y disfunciones de los riñones pueden ser condiciones extremadamente perjudiciales para los seres humanos. Por este motivo se tratan de unos de los órganos más trasplantados, dado que su incorrecto funcionamiento puede provocar la muerte.

Vías excretoras

Son conductos y cavidades por las que pasa la orina y ésta es eliminada. Básicamente son tres: uréteres, vejiga y uretra.

1. Uréteres

Consisten en dos tubos largos que comunican la pelvis renal con la vejiga. Están compuestos por fibra muscular lisa y epitelio musculoso, además de terminaciones nerviosas. Estos componentes se encargan de regular el paso de la orina hacia la vejiga, impulsándola.

Las terminaciones nerviosas son muy sensibles, por ese motivo, las personas que sufren de algún tipo de obstrucción como un cálculo renal sienten mucho dolor.

2. Vejiga

Posiblemente, junto con los riñones, se trate de la parte del sistema excretor más conocida. Es un órgano hueco en donde se almacena la orina, la cual llega a través de los dos uréteres procedentes de los riñones.

La vejiga es un órgano elástico, capaz de modificar su tamaño para poder almacenar gran cantidad de líquido gracias a que está formada por paredes de fibra muscular, la cual puede dotarle de hasta un litro de capacidad.

Aunque la capacidad de este órgano puede llegar a ser muy alta, es a partir de los 400 o 500 centímetros cúbicos de capacidad cuando se sienten las ganas de orinar.

3. Uretra

Es el último conducto por el cual pasa la orina antes de ser eliminada. Se trata de un tubo que conecta con el exterior del cuerpo que se sitúa en la parte inferior de la vejiga. Posee dos esfínteres con tejido muscular que se encargan de regular la salida de la orina.

Hay diferencias en su estructura en función del sexo. La uretra femenina tiene entre 3 y 4 cm de longitud, yendo desde la base de la vejiga hasta los labios menores, justo delante de la obertura vaginal. En el caso masculino, la uretra puede llegar a tener una longitud de 20 cm, distinguiéndose tres partes: porción pélvica, porción membranosa y porción esponjosa, siendo esta última el pene en sí.

Glándulas sudoríparas

La urea no es únicamente excretada a través de la orina mediante el proceso que hemos explicado. Además de pasar por los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra, la urea puede ser eliminada a través del sudor, un líquido compuesto de agua, sales minerales y un poco de urea. En esencia, se trata de orina más diluida.

En los seres humanos, la función de estas glándulas no es únicamente la de eliminar sustancias. También permite regular la temperatura del cuerpo, permitiendo que transpire al humedecer la superficie corporal.

Estas glándulas se encuentran repartidas por toda la piel, pero se concentran especialmente en la cabeza, axilas y palmas de las manos, por ese motivo son los principales lugares en donde se suda cuando se realiza una actividad deportiva o se pone uno nervioso.

¿Cómo se forma la orina?

La sangre es introducida en los riñones, en donde las nefronas se encargarán de retirar los productos de desecho que se encuentran diluidos en ella, los cuales pueden ser perjudiciales para el correcto funcionamiento del organismo, llegando a ser tóxicos.

Tres son los procesos que se dan en la formación de la orina:

1. Filtración

La sangre llega a la nefrona, en donde será filtrada por la cápsula de Bowman. Las sustancias que pueden ser filtradas aquí son de pequeño tamaño, quedando excluidas las moléculas complejas y células que puedan encontrarse en el torrente sanguíneo como plaquetas.

El líquido que queda como resultado de este proceso es similar al plasma sanguíneo en su composición y puede tener sustancias beneficiosas para el organismo.

2. Reabsorción

El líquido filtrado va pasando por tubos de la nefrona, siendo reabsorbido, pero seleccionando sustancias aprovechables para que vuelvan a la sangre.

En caso de que sea así, será necesario reintroducirlas en el torrente sanguíneo mediante transporte activo, lo cual implica un gasto de energía, además de aprovechar agua de este plasma.

3. Secreción

Algunas sustancias no aprovechables pero que se han reabsorbido de forma equivocada son secretadas desde los capilares sanguíneos al interior de la nefrona, obteniéndose finalmente la orina.

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Partes del sistema respiratorio, funciones y enfermedades

Las partes del sistema respiratorio son los órganos que tienen la función de transportar el aire con oxígeno hasta la zona interna de los pulmones, para luego ser expulsado al exterior, lo cual nos permite respirar, hablar y percibir olores. 

La principal función de la respiración es llevar oxígeno a todas las células del cuerpo y eliminar el dióxido de carbono, el cual se produce como resultado del oxígeno ya utilizado por las células.

Para que este proceso ocurra existen dos fases, en primer lugar está la inspiración, que es cuando el aire entra a los pulmones, y en segundo lugar está la espiración o exhalación, que es cuando el aire sale de los pulmones. A pesar de que este proceso ocurre todo el tiempo, y de forma involuntaria, existen muchos órganos involucrados para que este proceso de la respiración se lleve a cabo.



Partes del sistema respiratorio superior

Los órganos del sistema respiratorio superior responsables por la respiración son: 

1. Nariz

El tracto respiratorio superior comienza con la nariz o cavidad nasal, es por donde ingresa el aire a nuestro cuerpo. La nariz tiene dos aperturas llamadas narinas, y contienen las glándulas sebáceas y folículos pilosos que previenen el ingreso de partículas dañinas o extrañas a la cavidad nasal.

Otro camino que puede tomar el aire para ingresar a nuestro cuerpo es a través de la cavidad oral. Si bien no forma parte del tracto respiratorio superior, la boca provee una ruta alternativa en caso de obstrucción de la cavidad nasal.

2. Senos paranasales

Las cavidades formadas por varios huesos, llenas de aire que se encuentran alrededor de la nariz, se llaman los senos paranasales, cuya función es humedecer y calentar el aire que entra por la nariz, además de disminuir el peso del cráneo y de los huesos de la cara, amortiguar golpes y actuar como caja de resonancia para la voz.

Además de eso, la membrana mucosa y el epitelio respiratorio, que yace tanto en la cavidad nasal como en los senos paranasales, atrapa partículas, polvo o bacterias que pueden resultar dañinas para el cuerpo.

3. Faringe

Luego de pasar por la nariz y los senos paranasales, el aire inhalado sale a través de las coanas nasales hacia la faringe. La faringe es un tubo muscular en forma de embudo que contiene tres partes: la nasofaringe, orofaringe y laringofaringe.

  • La nasofaringe es la parte de arriba de la faringe, sirve únicamente para el paso del aire. En el proceso de deglución, se dan unos procesos que hacen que se cierre la nasofaringe, para evitar que la comida que ingerimos ingrese a la cavidad nasal;
  • La orofaringe se encuentra posterior a la cavidad oral, sirve como camino tanto para el aire que ingresa desde la nasofaringe como para la comida que ingresa por la cavidad oral;
  • La laringofaringe o hipofaringe es la parte más inferior de la faringe. Representa el punto en donde el sistema digestivo y respiratorio se dividen.

En su cara delantera, la laringofaringe continúa con la laringe, mientras que por atrás continua con el esófago en el sistema digestivo.

4. Laringe

La laringe es una estructura completamente hueca que se encuentra anterior al esófago, y su función principal es conducir aire hacia las siguientes estructuras del sistema digestivo. Además de eso, la laringe también resguarda a las cuerdas vocales, las cuales son muy importantes para la producción de la voz.  

Por otro lado, la epiglotis cierra la entrada laríngea durante la deglución, para evitar que los alimentos o líquidos entren en el tracto respiratorio inferior.

Partes del sistema respiratorio inferior

Los órganos del sistema respiratorio inferior responsables por la respiración son: 

5. Tráquea 

Junto con las vías intrapulmonares, la tráquea es una parte del sistema respiratorio que conduce aire desde las vías aéreas superiores hacia el parénquima pulmonar. La tráquea se localiza en el mediastino y representa el tronco braquial, de allí se dividen los bronquios izquierdos y derechos, uno para cada pulmón.

6. Bronquios y bronquiolos

Después de la tráquea, el aire llega a los bronquios, que son dos estructuras similares a un árbol al revés, por lo que también se le denomina árbol bronquial. Estos se dividen en bronquios más pequeños, los cuales a su vez se dividen en conductos diminutos conocidos como bronquiolos, que sirven como vía para que circule el aire que viene del exterior hacia el interior de los pulmones y viceversa; además, estos poseen cilios y producen moco (flema), que sirve para eliminar los microorganismos y partículas que entran por el aire,

7. Pulmones

Son dos órganos que se encuentran en la cavidad torácica, a ambos lados del corazón, y que se dividen en lóbulos, siendo que el pulmón derecho posee tres lóbulos y el izquierdo posee dos, por lo cual es de menor tamaño. Los pulmones poseen los alvéolos pulmonares, y su función es expandirse y contraerse a medida que el aire de la respiración entra y sale del cuerpo.

8. Alvéolos

La última estructura del sistema respiratorio son los alvéolos, que están directamente conectados a los vasos sanguíneos. Aquí el oxígeno pasa a la sangre, donde podrá llegar a todas las células del cuerpo.

Este proceso se llama intercambio gaseoso, porque aparte de llevar oxígeno para la sangre, elimina el dióxido de carbono presente en la sangre. La sangre rica en oxígeno discurre por las arterias, mientras que la sangre llena de dióxido de carbono discurre por las venas. Al exhalar, es eliminado el dióxido de carbono del cuerpo.

Para ayudar en el movimiento de la respiración, existen también los músculos respiratorios (intercostales) y el diafragma.

Funciones del sistema respiratorio

Las funciones del sistema respiratorio son:

  • Intercambio de gases: la función principal del sistema respiratorio es permitir el intercambio de gases, específicamente la oxigenación de la sangre y la eliminación de dióxido de carbono. Esto ocurre en los alvéolos, donde el oxígeno se difunde hacia la sangre y el dióxido de carbono se elimina;
  • Filtración del aire: las vías respiratorias, como la nariz y los bronquios, están revestidas con mucosas y cilios que filtran el aire inhalado, atrapando partículas de polvo, bacterias y otros contaminantes, lo que ayuda a mantener los pulmones limpios.
  • Regulación de la temperatura y la humedad: el sistema respiratorio calienta y humidifica el aire que se inhala, lo que protege las estructuras internas del tracto respiratorio y los pulmones;
  • Permitir hablar: la laringe permite la producción de sonidos y el habla al vibrar las cuerdas vocales cuando el aire pasa a través de ellas;
  • Olfatear: el sentido del olfato se produce en la cavidad nasal, donde las células receptoras olfativas detectan las moléculas de olor en el aire, enviando señales al cerebro;
  • Regulación del pH: el sistema respiratorio ayuda a mantener el equilibrio ácido-base del cuerpo al regular la cantidad de dióxido de carbono en la sangre. Un aumento en el dióxido de carbono puede llevar a una disminución del pH, y el sistema respiratorio responde ajustando la frecuencia respiratoria;
  • Contribuir con el sistema inmunológico: el sistema respiratorio contribuye al sistema inmunológico al atrapar y eliminar patógenos y partículas extrañas a través de mecanismos como la tos y los reflejos de estornudo.

Estas funciones son fundamentales para el mantenimiento de la homeostasis y el bienestar general del organismo.

Cómo ocurre la respiración

La respiración ocurre de forma espontánea, desde que nace el bebé, sin necesidad de aprender cómo hacerlo, pues la misma está controlada por el sistema nervioso autónomo. 

Para que suceda el proceso de respiración, la persona inspira el aire atmosférico, que pasa por las fosas nasales, atraviesa la faringe, laringe y tráquea y llega a los pulmones, donde pasa a través de los bronquios y bronquiolos, hasta finalmente llegar a los alvéolos, donde el oxígeno pasa directamente a la sangre. Este proceso tiene dos fases, que se describen a continuación:

  • Inspiración: los músculos intercostales ubicados entre las costillas se contraen y el diafragma desciende, aumentando el espacio para que los pulmones se llenen de aire, y la presión interna disminuye;
  • Espiración: los músculos intercostales y el diafragma se relajan y el diafragma se eleva, el volumen de la caja torácica disminuye, la presión interna aumenta, y el aire sale de los pulmones.

La falta de aire ocurre cuando existe alguna alteración en el sistema respiratorio, lo que impide la entrada o la salida del aire y, por ende, hace que el intercambio entre el oxígeno y el dióxido de carbono sea ineficiente.

El dióxido de carbono es un desecho que se produce cuando el organismo utiliza alimentos para obtener energía y es eliminado a través de los pulmones durante el proceso de exhalación. 

Enfermedades que afectan al sistema respiratorio 

Algunos ejemplos de enfermedades del sistema respiratorio incluyen los siguientes:

  • Gripe o resfriado: ocurre cuando el virus ingresa al sistema respiratorio. En el resfriado, el virus está solo en las fosas nasales y puede llegar hasta la faringe, causando congestión nasal y malestar. En el caso de la gripe, el virus puede llegar a los pulmones, produciendo fiebre y mucha flema en el pecho. Conozca cuáles son y cómo tratar los síntomas de la gripe;
  • Sinusitis: es causada por una inflamación de la mucosa de los senos paranasales, lo cual ocasiona la acumulación de líquido en los mismos, y provoca dolor de cabeza, secreciones nasales y sensación de peso en el rostro, especialmente en la frente y en las mejillas;
  • Asma: ocurre en períodos en que la persona presenta una disminución del tamaño de los bronquios o bronquiolos, habiendo una pequeña producción de moco, por lo que el aire pasa con más dificultad por estas estructuras y la persona emite un sonido en cada inhalación.
  • Bronquitis: provoca una contracción e inflamación de los bronquios y bronquiolos. El resultado de esta inflamación es la producción de moco, que puede ser expulsado en forma de flema, pero que también puede tragarse al llegar a la faringe, dirigiéndose al estómago. Conozca los síntomas y el tratamiento de la bronquitis asmática.
  • Alergias: ocurren cuando el sistema inmunitario de la persona es muy reactivo y entiende que determinadas sustancias presentes en el aire son muy nocivas para la salud, provocando señales de alerta siempre que la persona se expone al polvo, perfumes o polen, por ejemplo;
  • Neumonía: normalmente es causada por la entrada de virus o bacterias, pero también puede ocurrir por la presencia de objetos extraños, restos de comida o vómito dentro de los pulmones, provocando fiebre y dificultad respiratoria. Una gripe puede empeorar y causar neumonía, sin embargo, el resfriado no tiene esta posibilidad. Conozca todos los signos y síntomas de la neumonía.

Además de eso, otras enfermedades que afectan en sistema respiratorio son la neumonía, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la fibrosis pulmonar o diferentes tipos de cáncer, como de garganta, tráquea o de pulmón, por ejemplo. 

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 Lecturas plan de mejoramiento, ciencias naturales, grado octavo, periodo 3

 

 


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